Loading Icon Black

Longest Journey by Unpowered Paraglider Guinness World Record set by Ben Jordan

Congratulations! Guinness World Records has just honoured Ozone Team pilot Benjamin Jordan with the title for the “Longest Journey by Unpowered Paraglider.” Across 2835 km, Jordan traveled by paraglider, and foot when necessary, between Mexico and Canada, completing the first ever crossing of the United States by non-motorized flight.

You can watch his film about the journey at flymonarca.com and check out his detailed expedition track-logs over at monarcaexpedition.com.

LOUIS TAPPER ESTABLECE UN NUEVO RÉCORD EN NUEVA ZELANDA

Louis Tapper ha establecido un nuevo récord de Nueva Zelanda en ida y vuelta, al volar desde Long Gully hasta el comienzo de Hunter Ridge, un total de 183km. 

Él nos lo cuenta: 

“El día tardó en empezar a funcionar, pero se puso muy bueno a medida que iba volando sobre un terreno salvaje sorprendente. En Nueva Zelanda, meterse en ese tipo de terreno tiene sus riesgos y requiere mucho compromiso. 

Haber aterrizado en lo alto del Hunter Valley hubiera supuesto una caminata de 2 días con molestias en un gemelo, poquísima comida y una mochila de 26 kilos.  

Me alegra que Skysight clavara el pronóstico y marcara una convergencia evidente ese día. 

El momento culminante del día fue volar junto a mi amigo de vuelo a vela Milan Sawyer de Kahu Soaring (gracias por las fotos)  https://kahusoaring.nz/

Me sigue encantando la Enzo3, incluso en el exigente terreno salvaje de Nueva Zelanda”

Enhorabuena, Louis y ¡saludos de todo el equipo Ozone!

Para ver la traza del vuelo, haz clic AQUÍ

HERNAN Y MARCOS ESTABLECEN UN NUEVO RÉCORD ARGENTINO DE TRIÁNGULO FAI

El sábado 4 de diciembre, el piloto del equipo Ozone Hernán Pitocco y nuestro amigo Marcos Rosenkjer establecieron un nuevo Récord Argentino, volando un triángulo FAI de 217,9 Km en la Patagonia.

Hernán nos lo cuenta: 

El martes 30 de noviembre recibí un audio de Manu Canale informando que se avecinaban dos buenos días de vuelo en la zona de Bariloche-Bolsón: el 4 y 5 de diciembre

Ya le había pedido a Manu que me mantuviera informado en cuanto detectara una buena ventana de condiciones para volar en la complicada meteorología de esa zona. Los días de vuelo no abundan en la Patagonia, pero cuando ocurren, es uno de los lugares más increíbles en los que haya volado. Difundí de inmediato la buena noticia en uno de los grupos de WhatsApp que comparto con amigos interesados en hacer triángulos o vuelo vivac en esa zona en particular. 

No había tiempo que perder porque la Patagonia queda bastante lejos de donde vivo, La Cumbre. Concretamente, 1700 kilómetros al sur. Mientras tanto, el único piloto del grupo capaz de desprenderse de sus obligaciones y estar listo como un soldado para la aventura en tan poco tiempo fue Justo Firpo. El mismo día que confirmó, compramos los billetes de avión de Buenos Aires a Bariloche en el único vuelo disponible. Todavía tenía que averiguar cómo hacer los 800 kilómetros que separan mi casa en Córdoba del aeropuerto de Buenos Aires. Como no había asientos en el único vuelo Córdoba-Buenos Aires, no tuve más remedio que subirme a un autobús. Viajé toda la noche y llegué al día siguiente por la mañana. Al final, mientras embarcaba, me pregunté si toda esa molestia valdría la pena.  

Llegamos a Bariloche el viernes 3 de diciembre por la tarde. Fuimos recibidos con entusiasmo por Leonel, quien además nos alojó en uno de sus apartamentos. Para nuestra sorpresa, también sacó un enorme mapa de la zona impreso en vinilo. Inmediatamente, lo extendimos sobre el suelo y pusimos en marcha una tormenta de ideas sobre nuestro vuelo.

Luego llegaron Hernán Dilonenzo y un poco más tarde Ernesto Gutiérrez, dos viejos lobos del aire de Bariloche con amplia experiencia en la zona, y nos terminaron de freír el cerebro con toda la información que nos dieron del sitio. Nos habíamos saltado el almuerzo, se hacía tarde y estábamos bastante agotados por el largo viaje, así que fuimos a comer algo al primer lugar que encontramos a un par de cuadras de donde nos alojábamos. Cuando regresamos, dejamos todo nuestro equipo listo para el día siguiente y nos fuimos a dormir.

Ese sábado, el despertador sonó fuerte y claro a las 6 de la mañana… Marcos Rosenkjer vino a buscarnos en su coche y nos llevó a la base del Cerro Catedral. Los tres subimos con la mochila a cuestas durante una media hora, hasta más o menos la mitad de la altura de la montaña. La idea era despegar en cuanto las condiciones lo permitieran, pero estaba flojo, demasiado flojo, no había ningún signo de actividad, ni siquiera una ligera brisa. Era como si el aire hubiera desaparecido por completo. Observamos a un grupo de pilotos jóvenes que empezaban a despegar debajo de donde estábamos, pero no subían nada.

Alrededor de las 11 de la mañana, el día pareció ponerse en marcha. En cuanto estuvimos listos, despegamos. Eran las 11:30 y las condiciones eran buenas, pero el techo seguía siendo bajo y la térmica bastante suave. La aprovechamos bien y empezamos a ascender poco a poco hasta que nos subimos a los picos más altos de atrás, ascendiendo con la topografía.

Hicimos una pasada sobre las asombrosas agujas que dan nombre al Cerro Catedral. Luego, pasamos a la siguiente montaña. ¡La aventura había comenzado! Allí estábamos Justo, Marcos y yo, volando juntos como un equipo. Los 3 fuimos bastante prudentes al principio, pero pronto empezamos a soltarnos, al ir comprendiendo cómo funcionaban las térmicas. Más o menos, todo parecía salir bien. Es decir, donde buscábamos, encontrábamos, aunque nada era muy potente y siempre nos quedábamos a una altitud de entre 2300 y 2700 metros. 

Empezamos a avanzar saltando de una montaña a otra. Los valles son muy estrechos y muchos de los cuales no tienen ningún acceso. Teníamos que tener cuidado de no vernos demasiado bajos en ninguno, pues escapar de ellos puede ser difícil.

Tras tres horas y cuarenta y cinco minutos, habiendo pasado por una zona de vuelo de increíble belleza y también bastante salvaje, llegamos a nuestro primer punto de giro. Era el punto más meridional de nuestra ruta. Estábamos sobre el lago Puelo, en la línea fronteriza internacional divisoria de aguas. De hecho, en esos kilómetros finales antes de dirigirnos al noreste, incluso cruzamos la frontera con Chile por un par de metros. Ese fue un punto crítico en nuestro vuelo. Estábamos demasiado bajos y nos vimos obligados a arrastrarnos por el Valle de Bolsón que es muy amplio en esa parte. Fue entonces cuando perdimos el contacto con Justo, que estaba un poco bajo sobre una colina tratando de remontar.

Mientras tanto, Marcos y yo conseguimos llegar a la punta sur del monte Piltriquitrón, donde trincamos unos buenos pelotazos, pero no nos subieron lo suficiente. Esa sección rocosa del Piltriquitrón fue también la parte más turbulenta del vuelo. Podía ver zarandearse la vela de Marcos moviéndose y sentir cómo lo hacía la mía. ¡Ahí es cuando te alegras de estar a bordo de una vela tan segura como la Ozone Zeolite!   

De las montañas pasamos a la estepa, pero antes tuvimos que cruzar una zona de picos casi desconocidos. Que yo sepa, Marki Green es la persona que más se aventuró en esa zona. Sin embargo, nuestra ruta iba mucho más al este que la suya.  

La topografía había cambiado. El suelo era cada vez más árido, con todos los matices de colores ocres. De nuevo pensé que estar bajo y tener que aterrizar en cualquier parte de esa sección sería complicado. Ese pensamiento me venía a la cabeza una y otra vez. La mejor opción, en el peor de los casos, sería pasar la noche en alguna cima y despegar al día siguiente. Estaba dándole vueltas a eso cuando de repente, precisamente cuando pensábamos que Justo ya había aterrizado en el Bolsón, escuchamos su voz por la radio VHF informando que estaba bajo en una zona complicada y que iba a aterrizar. Inmediatamente, nos aseguramos de exprimir cada gota de térmica que teníamos para asegurar nuestra altura. Se hacía tarde. El único indicio que podía llevarnos a cerrar nuestro triángulo era una única línea de nubes formada por una convergencia que estaba aún más al este que nosotros. Rebañamos cada ascendencia hasta que por fin la alcanzamos. Allí era donde Windy había pronosticado un techo de 4300 m y así fue. ¡Por fin habíamos llegado a ese supertecho!

La temperatura había bajado considerablemente. Se notaba en las manos, la nariz y la frente. Pero ¡qué más daba! Nos limitamos a pisar el acelerador y a deslizarnos por esa recta de 35 km de pura felicidad que nos habíamos ganado en esa autopista. Una autopista con paisajes impresionantes a la luz dorada de la tarde. Cuando salimos de esa calle y miramos hacia atrás, vimos que las nubes empezaban a disolverse. ¡Habíamos cruzado justo a tiempo!

Un último planeo desde 4000 metros, donde apenas podíamos rascar las últimas burbujas del día y se acabó. Aterrizamos en un bonito campo con caballos, a pocos kilómetros al sur del lago Nahuel Huapi. Antes de que pudiéramos salir de la silla ya nos esperaba una camioneta desconocida que inmediatamente nos llevó de vuelta al pueblo.

Para sorpresa de Marcos, ¡habíamos hecho récord en triángulo FAI en Argentina!

La historia de Justo merece un capítulo completo aparte. Pasó la noche en su saco de dormir en la cima de una colina, junto a un lago, bajo un cielo estrellado. Admitió haber oído sonidos feroces esa noche, y dice que en tres ocasiones giró la cabeza esperando que no fuera un puma.

Consiguió despegar al día siguiente y volar hasta una estancia que resultó ser propiedad de un príncipe de Qatar. Así que los empleados estaban listos para informarle que no podía estar allí y amablemente le ayudaron a encontrar a alguien que le llevara de vuelta a Bariloche, en concreto un suizo que ha estado viviendo en Argentina durante años comprando ovejas de toda la Patagonia.  

Nuestro amigo finalmente llegó a Bariloche al día siguiente, alrededor de las 22:30 horas, con un interesante y fuerte olor a oveja. Nos reunimos en un bar para celebrarlo. Compartimos nuestras experiencias, comimos y como corresponde, nos animamos con una merecida cerveza patagónica de barril”

Para ver el track de Marco haz click AQUÍ 

 ¡Enhorabuena y saludos de todo el equipo OZONE!

MONARCA EXPEDITION: Un vuelo vivac récord del mundo

Ben Jordan atraviesa los Estados Unidos en una fabulosa expedición en vuelo vivac de 2.835 kilómetros.

Inspirándose en la increíble migración de la mariposa Monarca, durante la primavera y el verano de 2020, el piloto de equipo Ozone Benjamin Jordan se convirtió en la primera persona en ir desde México a Canadá en parapente, con lo que ha establecido un nuevo récord mundial en vuelo vivac con una distancia de 2835 km, además de completar la primera travesía en parapente no motorizado de los Estados Unidos.

Desde las áridas tierras del sur de Arizona, a través de las rojizas rocas de Utah, sobre los elevados picos de Idaho y a lo largo de las interminables cordilleras de Montana, Jordan dedicó 150 inolvidables días a completar esta visionaria idea.

La Monarca es la especie de mariposa que realiza la migración más larga. A lo largo de cuatro generaciones, vuelan desde México a Canadá y realizan el mismo trayecto de regreso, con lo que cada año completan una ida y vuelta de 7000 kilómetros. Hasta la fecha, continúa siendo un misterio para los científicos cómo logran encontrar los mismos cuarteles de invierno en los que sus ancestros lo hicieron el año anterior.

Al igual que las mariposas Monarca, Benjamin realizó este extraordinario viaje sin emplear otro combustible que su parapente y la comprensión del mundo natural.

Para más información acerca de la aventura de Ben, síguenos en Facebook e Instagram .

Para las trazas visita: www.monarcaexpedition.com

¡Enhorabuena, Ben, y saludos de todo el equipo OZONE!

NUEVO RÉCORD: ¡¡¡RAFA VUELVE A HACERLO!!!

El piloto del equipo Ozone, Rafael Saladini (Enzo 3) ha establecido un nuevo récord mundial de distancia  (gol declarado) en su terreno: Brasil. Él nos lo cuenta:

“15 de octubre. Llevamos aquí 20 días declarando todos los días el mismo gol y sólo tuvimos dos ocasiones con un viento razonable y suficiente humedad. Tacima siempre supone un desafío mental. A las 6:40 am, despego con torno desde nuestro campo de arrastre cerca de Tacima y me suelto a 400 metros de altura, la altura justa para llegar a la ladera que hay 2 kilómetros más atrás donde se encuentra en antiguo despegue a pie.

Como la previsión no era muy buena, despegué con dos objetivos principales: llevar una cámara para tomar algunas imágenes y echar un vistazo a una pista de arrastre en Lagoa Nova. Me sujeté un poco en dinámica y a eso de las 7 de la mañana comencé mi inesperado viaje de más de 11 horas por los aires.

Antes de llegar a Lagoa Nova tuve que hacer un péndulo para atrapar la cámara que llevaba colgando detrás, para evitar sorpresas por si aterrizaba fuerte. Corté el cordino y metí el soporte dentro de la silla. Cuando llegué sobre la pista tenía 250 metros sobre el suelo y busqué un sitio seguro sobre el que aterrizar. Pero la vida a veces te da sorpresas. Un ciclo fuerte me puso en el techo, y después de eso mi estado de ánimo cambió por completo. Decidí volar lo más lejos posible que pudiera y finalmente tratar de batir el récord a gol declarado.

Desde 2007, tras mi récord sudamericano de 397 km, ya nunca vuelo solo. Para explorar el Sertão brasileño lo que más me gusta es el vuelo en equipo. Compartir el cielo y récords del mundo con mis amigos es una de las mejores experiencias que he tenido. Pero en esta ocasión decidí hacerlo de otra manera. Volar por mi cuenta el día entero. Meditar en profundo silencio durante más de 11h. Una conexión pura con el pulso de la atmósfera, cuando nada más importa, sólo el momento presente y la siguiente térmica.

Las condiciones distaban de ser buenas, con viento apenas moderado y muchos agujeros azules. La única forma de intentar compensarlo era volando acelerando a tope todo el tiempo y con agresividad, exponiéndome a pinchar mucho más de lo que solemos hacer cuando volamos en equipo. Funcionó hasta las 3:30 pm. Después de eso, el cielo se volvió azul y resultaba muy difícil navegar deprisa y con precisión.

A última hora de la tarde, cuando ya estaba cansado, es cuando volar en equipo supone diferencia, sobre todo cuando no hay nubes. En las dos últimas horas cometí algunos errores que me costaron unos kilómetros preciosos. Pero logré batir el récord mundial de distancia recta a gol prefijado, al declarar y volar 530 kilómetros y alcanzar una distancia final de 555 km, hasta aterrizar en una pista de tierra en el corazón de Ceará. El récord actual lo tenían Guy Anderson y Harry Bloxham, con los 510,8 kilómetros que hicieron en 2019. Veremos si la FAI lo ratifica.

Sin duda, fue la mejor experiencia volando en parapente y solo que haya tenido en mi vida. ¡Estoy realmente emocionado! 555 km es el tercer vuelo más largo en la historia del parapente. El récord actual de distancia en línea recta es de 582 km (despegue con torno), y el anterior es de 564 km (despegue a pie). Ambos logrados por nuestro equipo, y estoy muy, muy, muy agradecido y honrado de formar parte del mismo”.


Para ver la traza del vuelo haz clic aquí

Enhorabuena Rafa, y saludos de todo el equipo Ozone.

CHARLES CAZAUX ESTABLECE UN NUEVO RÉCORD DE VELOCIDAD EN TRIÁNGULO.

El piloto del equipo Ozone, el francés  Charles Cazaux, ha batido su propio récord de velocidad en un triángulo de más de 25 km en el Col du Banchet (Francia) con una velocidad media de 46,9 km/h el 24 de agosto de 2020, estableciendo un nuevo récord mundial en esa categoría.

Él mismo no los cuenta:

“Me desperté esta mañana, recién llegado de una semana de Copa del Mundo en Disentis, desayuné con los niños, caminé unos pasos por el jardín y miré al cielo: aire fresco, hierba seca, un ave ya girando, tendencia este-noreste en altura, un cumulito en la ladera este de las crestas. Hmm… Tiene buena pinta el día… muy buena pinta. Así que ¿qué plan tiene toda la familia? ¿De verdad que los niños quieren descansar en casa de la caminata de ayer? De modo que puedo tener un ratito para probar esta masa de aire, pues el despegue lo tengo a 10 minutos.

Unos minutos para comprobar más cuidadosamente la meteo y veo que parece un poco ventoso para el plan que tengo en mente, pero… ¡vamos a intentarlo! ¿Cuál es el plan? ¡Cerrar un triángulo FAI de 25 km lo más deprisa posible! ¿Qué? ¡Pues eso!

Hace años empecé a volar esos triángulos como un ejercicio específico para mejorar mis uso del acelerador, llevar más allás mis límites mentales, aprender a estar concentrado y relajado, y volar con eficiencia en esos momentos tan especiales. En competición, el planeo final a toda velocidad ocupa sólo unos minutos del vuelo, y me di cuenta de que eso no se me daba tan bien. Dediqué cada vez más tiempo a practicarlo para poder pelear de tú a tú con los mejores pilotos. ¡Parece que funciona! 25 km es una distancia bastante corta en la que cada segundo cuenta para la velocidad media. Lo principal a gestionar es la diferencia de altitud entre el punto de salida y el de llegada que debe ser inferior a 500 metros según las reglas FAI. Eso supone que para ir rápido, acelerarás y perderás altitud, pero por otro lado necesitas lidiar con esta diferencia de altitud mínima. Descubrí que mi zona de vuelo no es tan mala en cuanto a terreno y aerología.

En 2006, hice mi primer récord mundial de velocidad en triángulo FAI de 25 km. En 2010 continué la historia con una Ozone R10, entonces prototipo que luego desapareció de la escena de la competición y se redujo la velocidad máxima de la vela, lo que complicaba encontrar la aerología adecuada para llevar los límites más allá que los años anteriores.

Volvamos al presente: ¡estoy a tope y preparado! Envío los papeles a la FAI, meto la tarea en el GPS, tengo instalado el acelerador Bullet, el lastre lleno y la Enzo 3 y la Exoceat listas para volar. Tras varias tentativas de récord en Australia, Texas y Brasil, estoy habituado a esta rutina de búsqueda de récords, por lo que hacerlo desde casa resultaba bastante fácil. Despego, primera térmica cerca de la pared y entiendo que puede que sea demasiado fuerte para mi plan “10-15 km/h de noroeste, térmicas de 3-4 metros por segundo. No importa, ¡veamos qué puede hacerse en este terreno! “Ha sido un día muy exigente jugando mucho con las bandas B y el acelerador, especialmente sobre la cresta dispara la térmica y el viento de frente. He llegado a volar a apenas 300-400m del suelo. ¡Estaba preparado para enfrentarme a tal desafío con una mentalidad adecuada para esto! ¡Qué buena sensación cerrar el triángulo y comprobar el resultado! Un nuevo récord de velocidad…

Gracias a Seiko Fukuoka Naville, mi compañera de equipo en la Academia Airlinks, ya que siempre me empuja a mejorar entrenando la seguridad, a volar acelerando a tope y me comenta de manera detallada los vuelos a posteriori. Gracias a One Day Coaching por su consejo de mantener mi mente en la tarea entre manos.

Estoy deseando que llegue un día D, con la aerología adecuada o un sitio mejor ¡para hacerlo todavía más deprisa!”

Enhorabuena a Charles por un triángulo así de veloz y saludos de todo el equipo OZONE.

Para ver detalles del récord, haz clic AQUÍ

La entrevista con Charles en FAI.org haciendo clik AQUÍ.

18 YEAR OLD CAIO BUZZARELLO SETS NEW RECORD IN BRAZIL.

Caio Henrique Buzzarello has set a new record flying his Enzo 3 in the South of Brazil.

He shares:

“Montes Claros – Minas Gerais is the man stage at the moment for the biggest flights in Brazil! A privileged region with great potential for flights over 350 km and an incredible flight average.

We just caught a beautiful day, blue sky, where the convergence lines ended up being the best options for lift.

It took us 7h and 48 minutes, for 352.2 km of distance, establishing the new record of Mineiro and the center-south of Brazil!

Add to this flight my companions and friends, and it will stay in memory forever!”

For the flight track, Click HERE. 

Congrats and cheers from All the Ozone Team.

Photos courtesy of Caio Buzzarello

HORACIO LLORENS Y FÉLIX RODRÍGUEZ ESTABLECEN UN NUEVO RÉCORD DE DISTANCIA EN LOS PIRINEOS.

Horacio Llorens y Félix Rodríguez Fernández acaban de regresar de una semana de vuelo vivac por España.

El sábado 27 de junio, tras tener que pasar un día entero en tierra por exceso de viento, despegaron de Alanos y volaron 227 kilómetros, con lo que establecieron un nuevo récord de distancia en los Pirineos.

Ellos mismos nos lo cuentan:

“Nuestro objetivo no era otro que disfrutar del precioso Pirineo y volar en equipo. Durante los tres primeros días volamos 180 kilómetros hacia el oeste y llegamos a donde terminan las montañas de ese macizo.

El cuarto día nos vimos obligados a tomarnos el día libre debido al fuerte viento. La gran sorpresa llegó el quinto día cuando, con unas condiciones decentes (pero nada especiales), logramos volar 227 hacia el este, con lo que establecíamos un nuevo récord de distancia en los Pirineos… Regresamos volando hacia el este, ayudados por la componente del viento, y en una sola jornada sobrepasamos la distancia que habíamos hecho en los tres primeros días. ¡Fue alucinante!

Tras ese increíble vuelo, las condiciones se deterioraron, así que decidimos dejarlo y volcar nuestra energía en nuestra siguiente aventura de vuelo vivac. ¡Seguid atentos para descubrir dónde y cuándo será!”

Horacio voló con su Zeolite y Félix con su Z-Alps, y ambos con la silla Ozium 2.

La traza del vuelo podéis verla AQUÍ

Enhorabuena por esta gran aventura, chicos, ¡y por este nuevo récord en familia!

Saludos de todo el equipo Ozone.

SEBASTIEN KAYROUZ ESTABLECE UN NUEVO RÉCORD CON SU MANTRA 7

Enhorabuena a Sebastien Kayrouz, quien el 7 de junio estableció un nuevo récord de distancia de Estados Unidos en Texas con su Mantra 7, con un vuelo de 503 km y tras despegar desde una colinita cerca de Camp Wood.

Voló 9 horas y 45 minutos, con una velocidad media de 52,5 km/h y alcanzó una altitud máxima de 2.707 metros. Este puede que sea el vuelo más largo hecho en una vela de 3 bandas.

Antes del vuelo de Sebastien, la mayor distancia hecha en parapente en Estados Unidos eran los 463 kilómetros que, el 2 de julio de 2014, voló Luc Armant, miembro del equipo de I+D de Ozone.

Sebastien nos envió este mensaje después de su vuelo:

“El fuerte viento hizo que las condiciones fueran complicadas, pero la M7 pudo con todo lo que recibimos ese día, y cuando tuvo que mostrarme sus cualidades y prestaciones, lo hizo. Ya me encantaba antes la M7, pero ahora me gusta todavía más. Gracias Ozone.”

¡Increíble tu vuelo, Sebastien! Saludos de todo el equipo Ozone.

La traza del vuelo podéis verla AQUÍ