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Nick Neynens y su triángulo de 200 kilómetros en casa

febrero 8, 2018

Nick Neynens lleva explorando las montañas que rodean los lagos del sur en Nueva Zelanda desde que aprendió a volar. En su última tentativa de hacer un triángulo de 200 kilómetros (que aún así supuso un nuevo récord nacional) aterrizó al lado de su casa. Él mismo nos lo cuenta:
El día anterior, después de que me nevara y tuviera que esperar en el despegue durante cuatro horas a que se levantaran las nubes, me pude dar un vuelo muy bueno sobre terreno inhóspito hasta que acabé en Glenorchy y me di cuenta de que mi suscripción SPOT ¡había caducado! Aterricé en una cresta y me pasé varias frustrantes horas en internet antes de tener que resignarme a cascar vivac y despertarme a la mañana siguiente en la base de la nube y con los pies fríos. A las 10 de la mañana ya estaba en el aire y pude recorrer rápidamente el Earnslaw burn para ir a echar un vistazo a otro glaciar que se está fundiendo deprisa (la nieve llegó tras un mes de récord de calor, y parece finales de otoño) mientras las nubes se arremolinaban con el viento suroeste que hacía y que no era precisamente suave. Gané un poco de altura para hacer techo, que estaba a unos 1700 metros, y di unas pasadas por el Metro Aflred hasta que pillé una térmica y continué por el Dart valley, adentrándome en el valle del río Beans hasta donde me atreví. Eso, en teoría, extendería las dimensiones de mi triángulo FAI, pero la cosa no funcionó así. Sin embargo, lo de ir hasta el Alfred sí acabó siendo beneficioso. He remontado tantas veces el Dart que ya me estoy empezando a conocer cada recoveco del mismo, pero sigo pensando que es el valle más pintoresco de Nueva Zelanda. Seguía sin poder subir a más de 1700, y el primer pequeño obstáculo era pasar por el collado de Cascade. Tras ganar pacientemente altura entre los glaciares, lo crucé, pero si hubiera habido excursionistas en él, mi paso les habría obligado a agacharse. Una vez ya en el valle de Matukituki, acabé ganando suficiente altura como para pasar sobre las montañas sobre las que tenía que pasar. Mientras tanto, había empezado la última manga del Paragliding Open de Nueva Zelanda, en el mismo valle, solo que un poco más abajo (pero ellos volaban a través del llano). Yo iba por cuenta, de incógnito, y continué tirando, con bastantes dudas sobre que ese triángulo me fuera a salir, pero con ganas de darle un tiento. Los cirros ralentizaron las cosas cuando salté desde el siguiente collado al embalse de Shotover, pero ese sitio funciona tan bien que rara vez necesitas que haya luna llena para que tenga térmicas. Una vez en la cordillera Richardson, con las laderas soleadas por la tarde que dan a Glenorchy, estaba bastante seguro que que lo lograría, pero fue hasta que tuve que abrirme al Metro Crichton, donde gira la carretera Glenorchy Queenstown. Casí dudé, pero decidí que tenía que jugármelo a un todo o nada, y estuvo a punto de ser nada. Perdiendo altura, pasé a modo control de daños y rebañé cualquier brizna de ascendencia que pudiera desprender la última hora de la tarde. Gracias al viento de cola, continuaba avanzando y disfruté de algunos planeos sorprendentes entre ascendencias suaves sobre espolones dorados por sol. Aterrizando tras la puesta de sol, tenía que elegir entre cerrar el triángulo o tomar al lado de casa de mamá, pero tenía apenas quince minutos a pie a mi casa. Me encantó poder volar diez horas en un día que no tenía ninguna buena pinta. Un amigo mío que vuela en velero me dijo que unos cuantos no habían logrado regresar al campo ese día, y otro amigo parapentista me dijo que el día estuvo de lo más jodido. Sin duda, lo principal es llegar al lugar apropiado en el momento oportuno (para lo que ayuda el no verse limitado a que haya acceso por carretera). Me quito también el sombrero por las prestaciones de la Ozone Zalps. ¿Cómo volar lejos? Pues apuntas en la dirección hacia la que quieras ir, giras sólo si te hace falta, y ¡planificas una ruta sobre los puntos que más tiren!
La traza del vuelo de Nick la tenéis aquí.

¡Saludos de todo el equipo!