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La crónica del récord de Seiko en sus propias palabras

diciembre 12, 2016

Nuestra piloto ninja Seiko Fukuoka acaba de batir uno de sus propios récords en Australia. Seiko ha establecido un nuevo récord de distancia libre con tres puntos de paso, con un vuelo de 393 kilómetros, con el que ha superado el de 378 kilómetros que hizo el año pasado en ese mismo sitio.

Seiko nos envió ayer una breve crónica de su último vuelo de récord:

La predicción anunciaba un día inestable con viento fuerte, y parecía que la actividad térmica iba a comenzar más temprano que nunca. El techo no parecía muy alto, pero hasta la fecha ese era el día de mejor pronóstico.

Llegamos al campo de arrastre a las 9 de la mañana y el viento ya estaba fuerte y racheado. Yo nunca había despegado con tanto viento, pero por algún motivo me sentía tranquila. Tenía un único pensamiento en la cabeza: hoy puede ser un día de récord.

Me fijé mejor en el desarrollo de las nubes y de pronto me asaltó la duda de si no sería ya demasiado tarde para intentar un vuelo de récord.

De pronto, todos los pensamientos y dudas desaparecieron y me apresuré a prepararme para despegar. El viento soplaba con fuerza, por lo que la mayor parte de los miembros del equipo vinieron a ayudarme sujetándome. Tan pronto como empecé a inflar la vela, ¡boooooom!, ésta me despegó del suelo de manera agresiva y comencé a volar hacia atrás.

Pierre, mi esposo, trató de agarrar la cuerda de arrastre para volver a bajarme al suelo, pero lo único que consiguió fue hacerse daño en la mano. Lo único que yo alcanzaba a oír era «está volando hacia atrás, está volando hacia atrás…».

Tras todo este caos, por fin gané algo de altura y me di cuenta de que encima de mí se estaba condensando un cúmulo de lo más apetecible. Seguí subiendo y cuando hube alcanzado mil metros me solté de la cuerda de arrastre.

En el aire se estaba muy bien y se lo comuniqué a mi equipo. Por desgracia, tras mi despegue hubo algún problema con los arrastres y hasta que el siguiente piloto pudo despegar pasaron al menos 20 minutos.

Estoy sola y apenas me han acompañado unas cuantas águilas en la primera parte de mi vuelo. Este año ha sido húmedo en el llano, por lo que tengo que ser precavida, pues podría acabar aterrizando en un lago profundo.

Han pasado cuatro horas, el viento ha amainado y llevo volados 210 kilómetros. Han desaparecido todas las nubes y mi avance se ha ralentizado. La transición entre térmica y térmica ha empezado a llevar demasiado tiempo y me regresa la duda de si no debería buscar ya un buen sitio donde aterrizar. El viento sigue soplando con bastante fuerza cerca del suelo, y remontarse desde las capas bajas resulta difícil.

Continúo derivando con el fuerte viento y poco a poco me las apaño para alcanzar los 360 kilómetros. Me siguen quedando tres horas de vuelo, pero las condiciones se han deteriorado. Por delante de mí tengo un bosque que debo cruzar, pero me parece demasiado arriesgado, así que decido hacer un planeo final y aterrizar.

Son las 6 de la tarde cuando regreso al suelo. Quedan aún dos horas y media de día para volar, pero estoy contenta con mi decisión. He aterrizado con seguridad y establecido un nuevo récord mundial de distancia libre con tres puntos de paso, con una distancia de 393 kilómetros.

He tenido la gran suerte de que me invitaran a cenar una pareja encantadora. Él fue piloto comercial, por lo que fue una cena más repleta de historias de vuelo que contar. Este tipo de encuentros fortuitos me recuerda lo mucho que me gusta formar parte de esta comunidad.

Nos quedan ochos días y… ¡estoy deseando volver al aire para seguir volando!

Todo el equipo Ozone te da la enhorabuena Seiko!