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EL ENORME VUELO VIVAC DE ANTOINE GIRARD

EL ENORME VUELO VIVAC DE ANTOINE GIRARD

Antoine Girard y Martin Beaujouan-Berger han terminado su épico viaje por Sudamérica. Sus 1600 kilómetros de aventura se vieron salpicados de algunos imprevistos a lo largo de los Andes.

En palabras de Antoine:

“El objetivo inicial era hacer 2700 kilómetros de vuelo vivac, incluyendo 1700 kilómetros de exploración. Hicimos 1600 kilómetros, de los cuales 700 fueron por terreno completamente nuevo. Tratamos de caminar y volar los 900 kilómetros restantes, pero no resultó posible hacerlo en un único vuelo vivac. Usamos mucho el autobús. Es lo que tiene la exploración, que no sabes de antemano lo que te vas a encontrar. En el sur, una atmósfera continuamente estable debida a lo exhuberante de la vegetación, nos hizo la pascua. Caminar resultaba casi imposible. Por ejemplo, avanzar apenas 50 kilómetros nos llevó 3 días. En el norte hay una brisa marina permanente entre el océano y el altiplano, brisa que es demasiado fuerte… pero nos las apañamos para subir a pie y volar de volcanes como el Ubinas, de 5672 metros, cerca de Arequipa, en Perú.
Por otro lado, en toda la parte central de la cordillera volamos perfectamente. Es un entorno salvaje en un desierto de montaña. Nadie se había aventurado por allí antes con un parapente por lo despoblado que está. La dificultad principal era encontrar agua. Tuvimos que volar con 10 litros de reserva cada uno, y comida para 10 días.
En cualquier caso, estamos orgullosos de haber abierto  los primeros 600 kilómetros de ruta de vuelo en el corazón de los Andes”

¡Enhorabuena y saludos de todo el equipo Ozone!

Raul Penso summits “El Pico Bolivar”.

Ozone team pilot, Raúl Penso, soared beyond the summit of the highest mountain in Venezuela, El Pico Bolivar.

Raul grew up in a small town in the Venezuelan Andes, at the base of this massive mountain. Since the beginning he had dreamed of reaching the summit of El Bolivar by air, and after more than two decades of flying in his beautiful hometown, Merida, he has made his dream come true.

In his words:

“It took me almost two hours to reach the summit of “El Bolivar” after taking off from Loma de Los Angeles. The flight wasn’t easy in the beginning, the thermals were quite weak. Once I reached “El Paramo”, I was able to fly through out the inversion finding strong cores that allowed me to climb up and reach the sunny face of El Bolivar. From there I jumped to its south face where I ran into the meteorological wind from the flatlands which helped me to reach an altitude of 5.143 AMSL and fly comfortably above the highest summit of Venezuela.

It was a special moment, after 23 years waiting for this opportunity… the only thing I was able to yell to the air was: INCREDIBLE !!!!!!!!

How beautiful is my Merida and my Venezuela”

Raul is the first pilot to reach, and fly above, the highest summit in Venezuela, El Pico Bolivar (4978 m). He was flying his Enzo 3.

Congrats and cheers from all the Ozone Team!

Puesta al día sobre el periplo de ANTOINE GIRARD por Sudamérica (3)

Antoine Girard y Martin Beaujouan han llegado a Iquique. Lo más reciente que nos cuentan muestra el nivel de compromiso que ha sido necesario para llevar a cabo este periplo por Sudamérica:

“Acabamos de llegar a Iquique, la meca del vuelo de Chile. Atravesamos 750 kilómetros de dunas rocosas y ha sido la primera vez que se ha atravesado ese terreno sin ayuda. En total, ahora hemos completado 1500 kilómetros de vuelo vivac en esta ruta. Este tramo ha resultado mucho más duro de lo esperado, pues el fuerte viento del sur nos lo puso muy difícil. Volar marcha atrás era algo común todos los días. El vuelo térmico en esas condiciones puso a prueba nuestros nervios y nuestras destrezas como pilotos, y nos hemos tenido que emplear al límite. Los pilotos locales están esperando a que haya condiciones “volables” para usar sus velas de volar distancia. ¡Esperamos que las condiciones se pongan un poco más fáciles!

Nos siguen quedando 200 kilómetros hasta Arica antes de dirigirnos a las grandes montañas de Perú. Para esta parte, necesitaremos un barco de seguridad en el océano y que el viento esté perfecto, pues no hay otro lugar para aterrizar que no sea el agua…”

Sigue la aventura sudamericana de vuelo vivac de Antoine Martin Aquí.

PUESTA AL DÍA SOBRE EL PERIPLO DE ANTOINE GIRARD POR SUDAMÉRICA (2)

Acabamos de recibir la última actualización de Antoine Girard y Martin Beaujouan. Han sobrevolado terreno andino virgen para continuar con su vuelo vivac de 2500 kilómetros por Sudamérica.

Antoine nos cuenta:

“Acabamos de alcanzar los 800 kilómetros de vuelo vivac en los Andes, 650 de los cuales nunca se habían volado hasta ahora. Hemos atravesado collados de más de 4000 metros de altitud.
El techo más alto que hemos tenido ha sido de 5200 metros, a una temperatura de 3 grados bajo cero. Las condiciones de vuelo son difíciles, con estabilidad por las mañanas, vientos de valle muy fuertes (de 50 km/h) que te encuentras ya 1500 metros por encima del suelo.
Lo más complicado ha sido gestionar la hidratación en este desierto. Tuvimos que llevar 10 litros de agua cada uno para sobrevivir 3 días. Los vuelos son deslumbrantes, sobre un terreno que parece lunar. Esta exploración ha sido un éxito total.

Ahora estamos en la costa del Pacífico para volar los próximos 1000 kilómetros de vuelo vivac sobre dunas. Ya se ha hecho antes en una ocasión. La exploración se pondrá en marcha de nuevo al norte de Arica.”

Sigue el vuelo vivac de Antoine y Martin por Sudamérica  AQUÍ.

Stefano y Emi establecen un nuevo récord de distancia biplaza en Nueva Zelanda

Stefano Gigli llegó a Nueva Zelanda hace cinco años. Su primera parada fue Raglan, donde se enamoró al instante del estilo de vida Kiwi. Desde aquella primera visita, Stefano considera Nueva Zelanda su hogar. El verano pasado, empezó a volar el Swift 41 y se dio cuenta de inmediato de su potencial para hacer distancia, lo que le animó a tratar de hacer vuelos largos con él en Nueva Zelanda.

La encargada de la sección de paramotor de Ozone, Emilia Plak, visita Nueva Zelanda con regularidad, y cuando regresó este año Stefano la propuso en seguida que fuera su pasajera. Stefano y Emi despegaron de Wanaka e hicieron el que podría ser el vuelo más largo en biplaza logrado en Nueva Zelanda.

En palabras de Stefano:

“Las brisas de valle y las brisas marinas que vienen del este y del oeste son lo que caracteriza a esta región del sur, y no es siempre fácil hacer buenos vuelos o llegar a gol. El tiempo cambia constantemente y cuando vuelas  debes tener siempre presente la posibilidad de tener que vivaquear en algún lugar. El pasado diciembre tuvimos cuatro días de estupendas condiciones para volar y disfrutamos de lo lindo. Con el SwiftMax pudimos aumentar la velocidad media en las transiciones, y su planeo nos permitió llegar con eficiencia de una zona de ascendencia a la siguiente.
Cuando pilotas la SwiftMax tienes la sensación de estar volando una vela monoplaza deportiva, pues te inspira las mismas sensaciones y la misma confianza para hacer distancia. Tiene un mando realmente preciso y sube deprisa en las térmicas. El vuelo biplaza es para mí la forma más sublime de compartir este maravilloso deporte. Nuestro último vuelo de distancia en biplaza podría ser un nuevo récord de triángulo FAI en biplaza (75,53 km)”.

La traza del vuelo de Stefano y Emili la podéis ver aquí.

Enhorabuena y ¡saludos de todo el equipo Ozone!

Nick Neynens y su triángulo de 200 kilómetros en casa

Nick Neynens lleva explorando las montañas que rodean los lagos del sur en Nueva Zelanda desde que aprendió a volar. En su última tentativa de hacer un triángulo de 200 kilómetros (que aún así supuso un nuevo récord nacional) aterrizó al lado de su casa. Él mismo nos lo cuenta:
El día anterior, después de que me nevara y tuviera que esperar en el despegue durante cuatro horas a que se levantaran las nubes, me pude dar un vuelo muy bueno sobre terreno inhóspito hasta que acabé en Glenorchy y me di cuenta de que mi suscripción SPOT ¡había caducado! Aterricé en una cresta y me pasé varias frustrantes horas en internet antes de tener que resignarme a cascar vivac y despertarme a la mañana siguiente en la base de la nube y con los pies fríos. A las 10 de la mañana ya estaba en el aire y pude recorrer rápidamente el Earnslaw burn para ir a echar un vistazo a otro glaciar que se está fundiendo deprisa (la nieve llegó tras un mes de récord de calor, y parece finales de otoño) mientras las nubes se arremolinaban con el viento suroeste que hacía y que no era precisamente suave. Gané un poco de altura para hacer techo, que estaba a unos 1700 metros, y di unas pasadas por el Metro Aflred hasta que pillé una térmica y continué por el Dart valley, adentrándome en el valle del río Beans hasta donde me atreví. Eso, en teoría, extendería las dimensiones de mi triángulo FAI, pero la cosa no funcionó así. Sin embargo, lo de ir hasta el Alfred sí acabó siendo beneficioso. He remontado tantas veces el Dart que ya me estoy empezando a conocer cada recoveco del mismo, pero sigo pensando que es el valle más pintoresco de Nueva Zelanda. Seguía sin poder subir a más de 1700, y el primer pequeño obstáculo era pasar por el collado de Cascade. Tras ganar pacientemente altura entre los glaciares, lo crucé, pero si hubiera habido excursionistas en él, mi paso les habría obligado a agacharse. Una vez ya en el valle de Matukituki, acabé ganando suficiente altura como para pasar sobre las montañas sobre las que tenía que pasar. Mientras tanto, había empezado la última manga del Paragliding Open de Nueva Zelanda, en el mismo valle, solo que un poco más abajo (pero ellos volaban a través del llano). Yo iba por cuenta, de incógnito, y continué tirando, con bastantes dudas sobre que ese triángulo me fuera a salir, pero con ganas de darle un tiento. Los cirros ralentizaron las cosas cuando salté desde el siguiente collado al embalse de Shotover, pero ese sitio funciona tan bien que rara vez necesitas que haya luna llena para que tenga térmicas. Una vez en la cordillera Richardson, con las laderas soleadas por la tarde que dan a Glenorchy, estaba bastante seguro que que lo lograría, pero fue hasta que tuve que abrirme al Metro Crichton, donde gira la carretera Glenorchy Queenstown. Casí dudé, pero decidí que tenía que jugármelo a un todo o nada, y estuvo a punto de ser nada. Perdiendo altura, pasé a modo control de daños y rebañé cualquier brizna de ascendencia que pudiera desprender la última hora de la tarde. Gracias al viento de cola, continuaba avanzando y disfruté de algunos planeos sorprendentes entre ascendencias suaves sobre espolones dorados por sol. Aterrizando tras la puesta de sol, tenía que elegir entre cerrar el triángulo o tomar al lado de casa de mamá, pero tenía apenas quince minutos a pie a mi casa. Me encantó poder volar diez horas en un día que no tenía ninguna buena pinta. Un amigo mío que vuela en velero me dijo que unos cuantos no habían logrado regresar al campo ese día, y otro amigo parapentista me dijo que el día estuvo de lo más jodido. Sin duda, lo principal es llegar al lugar apropiado en el momento oportuno (para lo que ayuda el no verse limitado a que haya acceso por carretera). Me quito también el sombrero por las prestaciones de la Ozone Zalps. ¿Cómo volar lejos? Pues apuntas en la dirección hacia la que quieras ir, giras sólo si te hace falta, y ¡planificas una ruta sobre los puntos que más tiren!
La traza del vuelo de Nick la tenéis aquí.

¡Saludos de todo el equipo!

IRÉ A ATERRIZAR A TU CASA

El concepto era simple: atravesar por completo los Alpes volando en solitario, e ir a bañarse al mar Adriático. Siguiendo los pasos de Didier Favre, Antoine Boisselier se embarcó en una gran aventura de vuelo vivac alpino, con el objetivo de compartir su experiencia con la mayor cantidad posible de la gente que habita en las montañas por las que iría pasando. La idea que tuvo Antoine para este vuelo vivac era dejarse llevar por el viento, alternando entre caminatas por montaña y largos vuelos de distancia, pero su intención principal es que fuera una aventura humana hecha a base de encuentros. Se basó en confiar en los lugareños para conseguir alimento y cobijo, pero lograr ayuda de extraños no fue siempre fácil, y los 750 kilómetros de trayecto que hay desde St Hilaire du Touvet, en Francia, hasta el mar Adriático le presentaron abundantes retos.
Si quieres saber más sobre la aventura de Antoine haz clic aquí.

Antoine Girard parte hacia Sudamérica

El piloto del equipo Ozone, Antoine Girard, y su amigo Beaujouan, van camino de Sudamérica en pos de otra aventura. Su plan consiste en cubrir cerca de 3000 kilómetros haciendo vuelo vivac a través de gran parte de la cordillera de los Andes durante los próximos 60 días. Esperan comenzar su periplo desde La Reserva Nacional de Malacahuello, en Chile, el 1 de febrero.

Para seguir la expedición de Antoine vía satélite haz clic aquí.

¡Buena suerte, chicos!

¡Saludos del equipo Ozone!

Seguid atentos, que ya os iremos contando más.

ANTOINE GIRARD SE UNE AL EQUIPO OZONE

OZONE da la bienvenida a nuestro equipo a Antoine Girard. Antoine es un piloto visionario que ha llevado más allá los límites de lo que se consideraba posible en vuelo libro, desde establecer un récord de altitud al remontarse volando hasta los 8157 metros y sobrevolar el Broad Peak (8051 metros), en Pakistán, hasta atravesar en un vuelo vivac de 1200 kilómetros y en ida y vuelta, toda la cordillera de la isla sur de Nueva Zelanda. También ha tomado parte en tres ediciones de la Red Bull X-Alps, en las que acabó en tercer y cuarto puesto en las de 2013 y 2015 respectivamente.

En primavera de 2017, Antoine y su amigo Julien Duserre decidieron combinar sus dos pasiones, la montaña y el vuelo libre, en una cara del Langtang Lirung, de 7227 metros, que nunca ha sido escalada. En sus propias palabras:

“He llegado a volar hasta 1200 kilómetros de manera autosuficiente en varias aventuras de parapente. Las experiencias en Nueva Zelanda y en las montañas de Pakistán me aportaron la confianza de que un proyecto así sería posible. Tanto Julien como yo hemos volado grandes distancias en los Alpes y cuando vino conmigo al Himalaya tuvo que confiar en mí. Llevamos el proyecto hasta el límite, saliendo de Kathmandú a pie con todo nuestro material de vuelo y de montaña, para hacer cumbre y regresar del mismo modo al punto de partida. Íbamos de manera completamente autosuficiente, sin ayuda externa alguna. Nuestro plan era establecer nuestro campo base en Kyangjing Gompa para aprovisionarnos de comida. El punto de partida y el despegue se encontraban a unos 15 kilómetros de la capital. Desde allí, en dos o tres días llevamos todo nuestro material hasta el campo base con nuestros parapentes.

Aunque no conseguimos hacer cumbre, este tipo de enfoque para acceder a las montañas es fascinante. En Shalbachum (6680 metros), aterrizamos a 5800 metros en un lugar increíble tras una caminata de una hora y un vuelo corto de una hora. Una aproximación a pie nos hubiera llevado al menos dos días por terreno complejo y una escalada posiblemente mediocre. Ese día podíamos haber continuado hasta la cumbre, pero no era nuestro objetivo. Queríamos dormir a 6200 metros para aclimatarnos. Fue entonces cuando nos dimos cuenta todo el sentido que tiene combinar el alpinismo y el parapente. Escalar en el Himalaya requiere a menudo de penosas aproximaciones. Con un parapente puedes cubrir esa misma distancia en dos horas, y luego ¡bajarte en el día volando desde la cumbre! Eso hace posible que en un mismo viaje se puedan ascender varias cumbres.

La conclusión es que este nuevo enfoque de hacer montaña nos ha permitido ver todo lo que queda por explorar. Es como haber descubierto una disciplina completamente nueva”.

Estamos deseando ayudar a Antoine en sus futuras aventuras.
¡Saludos de todo el equipo!

Return to the nest

Nick Neynens returns to the place where he found his wings, only to discover a “Lost World”. In his words:

“I learnt to fly in Canungra ten years ago. I’ve been spoilt since then with big mountains in New Zealand and around the world, but lately I’ve been hearing about the great flying going on in Australia, with Jan ripping it up in his new Zeno flying “around the world”, a route around prehistoric ridges covered in jungle. So I got away from work between shifts. On the last day the weather was the best, and I had a big triangle in mind after trying something similar the day before. My mate Andy arrived an hour late so I got flying early – no friends on a day like this – and nearly bombed out. Typical Canungra! But I got going into the good stuff and followed an amazing ridge – the caldera – 40km to the south. From here I turned back into the guts before crossing to the west, pushing out for a 100km FAI triangle, and then without wasting any time pushing back home. Andy had flown south to Kyogle and asked me to pick up his van, so he could pick up his daughter from kindy in time.. I was also concerned about getting back to the airport! With a 20km/h headwind I scraped back into Beechmont at 2:37pm, packed my wing at xalps speed with a quick hello to my old friends on launch (including Phil who I learnt with) and raced off to get Andy with fifteen minutes to spare to pick up burgers and a beer. The same night I was flying back to Sydney ready for my early morning start at work. Great little trip, and I can’t believe how little this area is flown.. everyone seems to do the run of the mill “Hinchies, chicken sheds, Beau-ee, Boonah T”, when this epic “Lost World” is just waiting for the adventurous to visit”